Nuestra pricipal preocupación, dada la total ignorancia que había sobre tiempos por ser vírgen ese trayecto, era llegar al Balneario de Arrecifes antes del anochecer. Pronto llegamos a la unión, una curva de 90º, del río Salto con el arroyo Pergamino (Fontezuelas), altura del pueblo Todd. De allí el río, que venía del sur al norte, sigue al este con el nombre de Arrecifes.
A muy poca distancia pasamos por el costado sur del gran embudo giratorio en la superficie del río. Le conozco dos.
Poco más adelante hallamos una pequeña isla, formada por el dragado del Canal del Norte, en la cual el Dr. Luís Paccusse quería exponer una utopía suya. Que dicho lugar fuera en el futuro un sitio de reunión para los intendentes de Arrecifes, Pergamino y Salto. Con tal propósito, luego de reunirnos en la parte central, la bautizó Isla de los Intendentes, plantó un palo, a falta de poste, y nos leyó un discurso al estilo de los colonizadores hispanos, que tenía ya preparado, mitad en serio y mitad en broma. Que posteriormente le produjo un fuerte reproche por parte del dueño de un periódico, amigo suyo, por una frase que pronunció: "será ejecutado de muerte natural".
Seguimos avanzando por el río y cruzamos el Paso de Bustillo, antiguo paso de carretas de Buenos Aires al norte, por Córdoba. Anteriormente, allí la inolvidable Eva Perón, con un destacamento militar, anduvo buscando infructuosamente los 300 kilogramos de oro perdidos en el río Arrecifes, en el siglo XIX, para financiar su Fundación de ayuda social. En orden cronológico es el segundo paso de carretas en esa parte del Arrecifes. El primero se hallaba donde hoy está el Balneario Municipal, como lo prueban los trocitos de cerámica que afloran allí.
Después llegamos al destruído tajamar, altura del molino harinero viejo, donde nos reorganizamos para ingresar juntos al Balneario. Donde arribamos, sin mayor interés de los bañistas, a las 17,15 horas.
Ernesto Fidel Atencio.
Sigue abajo, la continuación.

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